Salmorejo, gazpacho y el verano en un plato
El primer verano que pasé en Barcelona alguien me puso delante un vaso de algo frío, rojo y espeso y me dijo: toma, salmorejo. Yo había oído hablar del gazpacho, que en Argentina se menciona a veces como esa cosa española que es como una sopa fría (concepto que a los argentinos nos genera cierta desconfianza cultural), pero el salmorejo no lo conocía. Lo probé. Y pensé: ¿cómo es posible que algo tan simple sea tan bueno?
Desde entonces, cada verano, las sopas frías andaluzas son parte de mi vida en Barcelona. Las hago en casa, las pido en los bares, las tomo a cualquier hora del día. Y también las uso en clase, porque hay pocas cosas que abran mejor una conversación sobre cultura española que preguntarle a alguien: ¿sabes la diferencia entre el gazpacho y el salmorejo?