Recordar otros veranos
Estaba ordenando fotos viejas en el móvil, buscando una tontería, y de repente apareció una imagen de hace treinta años, en algún pueblo de la costa, yo con un flotador rosa y cara de sueño, mi madre detrás con un cigarro y unas gafas enormes.
La miré un buen rato. Pensé en la costa, en este verano que empieza ahora mismo al otro lado de mi ventana. Pensé en que aquí, en Barcelona, muchas familias tienen un pueblo, una segona residència, un lugar al que vuelven cada julio como quien vuelve a una versión más lenta de sí mismo.
Y pensé, sobre todo, en que todos llevamos dentro un verano de la infancia que no se ha ido a ningún sitio, que sigue ahí, esperando una foto, una canción, un olor a protector solar, para volver entero.