Pan con tomate
El pa amb tomàquet
La primera vez que alguien me puso delante un trozo de pan con tomate en Barcelona pensé que era una broma. Pan. Tomate. Ajo. Aceite. Sal. Eso es todo. No hay más. Y sin embargo hay algo en ese gesto — frotar el tomate sobre el pan como si fuera lo más natural del mundo, como si no pudiera hacerse de otra manera — que me tardó años en entender del todo. No es una receta. Es un ritual.
Llevo varios años aquí y ya lo hago sin pensar. Me levanto, corto el pan, cojo el tomate, froto. A veces pienso que el pa amb tomàquet es la cosa más catalán que existe. Es lo que hay en todas las mesas, en todos los bares, en todos los desayunos y meriendas y aperitivos. Es el fondo de pantalla de esta ciudad.