No hablamos de Bruno (y otras cosas que las familias callan)
Hay una frase que creo que existe en todas las familias del mundo aunque suene diferente en cada idioma: de eso no se habla. Hay una abuela que guardó un secreto durante cuarenta años. Hay un tío del que mejor no preguntar. En mi familia había de esas puertas cerradas, esos temas que flotaban en el aire de las sobremesas pero nunca aterrizaban del todo en la conversación, y yo de pequeña los notaba sin entenderlos, los sentía como corrientes de aire en una habitación supuestamente cerrada.
Y resulta que en el club de conversación de esta semana hablamos exactamente de eso: de las familias que no son perfectas, de los secretos que se guardan por generaciones, de lo que se hereda y lo que se esconde. Y lo hicimos a través de dos ficciones hispanoamericanas que son, cada una a su manera, un retrato brillante de todo eso: Encanto, la película de Disney ambientada en Colombia, y La Casa de las Flores, la serie mexicana de Netflix. Dos familias muy distintas en apariencia, pero que en el fondo guardan el mismo tipo de silencios.